SER PADRE
Los padres tenemos que marcar una línea entre el bien y el mal en nuestros hogares, al igual que establecer límites. El futuro de nuestros hijos es afectado por nuestras decisiones en esta vida y para una eternidad. Escucharlos, entenderlos, guiarlos, disciplinarlos y amarlos son puntos esenciales para una vida moralmente saludable en ellos.
Padres, debemos entender que somos un reflejo de nuestro Padre Celestial y por consiguiente tenemos que modelar el Cristo en nosotros en nuestro diario vivir. Como sacerdotes de nuestro hogar, somos responsables de detectar los talentos y debilidades en nuestros hijos y así poder fortalecerlos y proyectarlos hacia sus llamados y propósitos divinos.
1Juan 3:1 "Fijense qué gran amor nos ha dado el Padre que se nos llame hijos de Dios ¡Y lo somos!
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